La cultura del desorden en el manejo
Seguramente usted pensará que hablaré en esta ocasión del transporte público. Pues, no. Bastante ya se ha dicho sobre lo bien que los “diablos rojos” hacen gala de su apodo.
Estos últimos días todos los conductores hemos sido víctimas de un congestionamiento vehicular de grandes proporciones, que ha muchos inclusive les ha hecho perder la calma, la paciencia y hasta los valores que todo ser humano debe poseer.
Las propias autoridades del tránsito expresan varias opiniones sobre lo que ocurre, entre ellas, que el parque vehicular ha aumentado progresivamente y hay muchos más carros en las calles, ocasionando con ello que las vías y avenidas se queden cortas para la circulación. Algunos conductores critican la puesta en marcha de “semáforos inteligentes” que recién se comienzan a implementar, aunado al arreglo de algunas calles en las horas picos. Todas las opiniones son factores importantes a considerar.
Lo que hace falta es que se establezcan soluciones prácticas que eviten que siga el caos reinando en las vías y terminemos con una cultura de desorden en el manejo, que ya comienza a participar de esta crisis.
Ojalá que se considere algún cambio en los horarios de algunas instituciones públicas y en las empresas privadas, de manera que no todo el mundo entre y salga de sus trabajos al mismo tiempo, inclusive darle hasta dos horas de margen para que el desahogo se pueda sentir. Evitemos los giros a la izquierda, y si su familia tiene dos o tres carros consideren por estos meses sólo usar uno. A mediano plazo el tema de que salgan los carros con placas nones un día y los pares otro día, no se debe descartar; pero ello implica que el sistema de tranporte público sea eficiente para que existan alternativas seguras al tener por fuerza que utilizarlos.
Ahora mismo lo que más me preocupa es que los conductores conscientes y sensatos no perdamos la cordura y evitemos el “juega vivo” cuando conducimos, recordemos que la cortesía en el manejo es una gran virtud.
Respetemos las señales del tránsito, no hablemos por celular y no retemos a nuestro cuerpo al querer manejar con algo de licor, porque no sólo está nuestra vida en juego sino la de otras personas.
Tenga alguna música suave en su carro, trate de salir un poco más temprano de lo normal de su casa y pruebe si es posible, otras rutas de circulación, hasta que las autoridades le presenten al país nuevas estrategias , y le devolvamos la paz y la tranquilidad a este pueblo.
Todo esto debe ocurrir, antes que la cultura del desorden en el manejo, nos convierta a todos en salvajes cuando estemos frente a un volante.
