Muertes amargas
Hay tres circunstancias que suelen amagar la muerte de los humanos, a saber: El apego a la vida en este mundo; el remordimiento de los pecados cometidos, y la incertidumbre de lo que los espera en la eternidad. Y lo único que puede dulcificar ese temor, sería la certeza de poder comparecer limpios ante Dios.
