‘Sólo con verte pasar, me conformo…’
La época del romanticismo se fue y con ella, la galantería. Qué tiempos aquellos, cuando los caballeros, con tal de lograr una sonrisa de la chica que pasara cerca de ellos, lanzaban los más galantes piropos.
“Adiós, capullito de alelí (alhelí)”. “Viene pasando una reina”. “De todas las flores, tú eres la más hermosa”. “Pase usted, bella dama”. “Ya quisiera yo, ser ese niño al que ella abraza”. “Esa es la chica de mis sueños”.
Eran frases que llenaban de orgullo a la más seria de las chicas y provocaba la admiración y hasta carcajadas de terceros.
A nivel de ellos, había mucho ingenio para no repetir piropos. Algunos los expresaban, pero marcando distancia por si acaso ella tuviera pretendiente cerca…
“Adiós, amor de otro”.
Pero otros, dejaban entrever que pensaban más en comida que en cualquier otra cosa…
“Si así como caminas, cocinas, me caso contigo”.
Y también generaban la envidia si se daba el caso que caminaran juntas tres muchachas y el piropo fuera solo para una…
“ De las tres Marías, la del centro es la mía”.
Obvio que en este caso, no había motivo para discutir entre las tres a quien iba dirigido el piropo.
Pero, qué interés debo tener yo en estos temas, a mi edad, se preguntará usted. Le aclaro que no pienso en mí, sino en la juventud de hoy y la que vendrá.
Hay tal brusquedad en la forma de expresarse tanto de ellos como de ellas hoy en día, que quien dice un piropo galante es visto como un “bicho raro”.
Hay quienes atribuyen este giro de 380 grados, a la liberación femenina. Pero yo no creo, que por exigir espacios e igualdad de derechos, se pierda la femineidad y el respeto hacia una misma y hacia los demás.
Después de todo, la fortaleza no es lo mismo que fuerza bruta, sino integridad.
A propósito, no confunda el piropo con acoso sexual, son dos cosas muy diferentes.
