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La Bitácora –Lunes 18 de junio de 2012

Junio 18th, 2012 en Dr. Ebrahim Asvat por Dr. Ebrahim Asvat

Es la estructura del poder lo que daña

Yo soy del criterio que la estructura política en Panamá es un gran tablero. Todo depende de donde se posicione el sujeto y tendrá el mismo poder que un Noriega.

Al final, no son los Noriega o los Martinelli los que irrumpen en la política panameña para tomar control absoluto de las riendas del poder.

Es tan solo su ubicación en ese tablero, lo que le da el poder suficiente, para actuar como dictadores o totalitarios. La amenaza a nuestra institucionalidad democrática no está en la calidad de los hombres.

Entendamos que los hombres son ambiciosos,  con mentalidad delincuencial,  sin escrúpulos y sin límites en su accionar cuando tienen el espacio para maniobrar.

Lo importante es cómo desarrollar una estructura de gobierno que impida esos repetidos ataques de los inescrupulosos, insaciables y delincuentes que pueden, en un momento dado, apoderarse del poder político.

Estamos tan acostumbrados a buscar a los hombres que hagan los puestos. Claro, cuando nadie quiere tocar la estructura gubernamental, por temor a la inestabilidad política, solo eso nos lleva a terminar  a ser propensos a gobiernos de delincuentes o totalitarios.

La enfermedad no está en la sábana como dice el refrán. Si la estructura no cambia, seguiremos siendo propensos a los aprendices de dictadores.  La estructura del poder, como lo tenemos constituido,  así lo permite.

Además de ello,  hay otra realidad latente.   Hay una cultura de hombre fuerte en Latinoamérica que es muy marcada.  Buscamos al líder que nos resuelva, nos gobierne decentemente,  nos traiga el bienestar.

Los hombres fuertes no traen bienestar para los pueblos.  Son apenas distribuidores de rentas y prebendas para garantizar la estabilidad política.

En sus mentes no pasa difundir los derechos políticos y económicos, que permitan que el hombre fuerte sea el propio pueblo.

Lamentablemente, somos muy propensos a tener esta concepción del mandatario y cuando revienta contra nosotros,  nos quejamos y hablamos de dictadura,  peligro democrático, ansiedad por el futuro.

Nos desilusionamos cuando éstos empiezan a velar por sus intereses personales y los de su pequeña mafia y nos engañan con obras públicas, que pagaremos tres o cuatro veces su valor, porque incluyen una porción para los depredadores en el poder.

Quien necesita madurar y atender este problema, es el propio pueblo.  Sí,  el hombre y la mujer de a pie, el trabajador o asalariado,  el empresario, el profesional.

Estos permanecen mucha más veces  indiferentes o asustados.  El terror a muchos los neutraliza antes que los toquen. Así   no se defiende ni la institucionalidad democrática ni un país.  Lamentablemente.

Por: Dr. Ebrahim Asvat

Author: Dr. Ebrahim Asvat

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2 Comments

Franklin Nelson Arias Real

Junio 18th, 2012

Excelente el tema de hoy, Dr., Asvat!

Aquí lo que hay que hacer es un MEA CULPA. No se puede criticar a Don Ricardo Martinelli (ni a sus becerros, ni a Mireya Moscoso, ni a Martin Torrijos, ni a Ernesto Perez Balladares, ni al que venga en el quinquenio 2014-2019) si no nos hacemos primero una auto-crítica, profunda y sincera.

En este bazar llamado Panamá, deseamos -en promedio- tener lo mejor y lo mas caro con el menor esfuerzo posible (el diario “juega vivo”), ademas de vivir de apariencias, endeudados hasta el cuello, y viviendo solo con luces cortas y no con luces largas. Es por esto que la figura del “lider mesiánico”, de un cuasi-Dios presidencial, le cae bien a la mayoría de los panameños. Queremos que ese “caudillo” nos resuleva todos nuestros problemas sin nosotros levantar un dedo (deudas del celular, o de los paseos fuera de Panamá, de la ropa de marca, de los relojes y joyas, del cable, del carro último modelo o pifisoso, de la chupata del fin de semana pasado, zapatos de cien dólares con sueldo de 400 al mes, que me den una “botellita” en el gobierno, etc.).

Aquí se vale aquello de “A Dios rogando y con el mazo dando”… o “reza, pero sigue remando”. Cada quien debe poner de su parte. Ver: http://erasmusv.wordpress.com/2007/01/30/a-dios-rogando-y-con-el-mazo-dando-o-reza-pero-sigue-remando/

Las personas pensantes en Panamá ya saben que el dinero se le está acabado al gobierno de RM, y sin dinero se queda sin ámigos y sin seguidores. Así de cruel es la política, en un país lleno de lambones y de chupa-tetas gubernamentales. Tanto truco fiscal y contable tiene un límite, y solo es cuestión de tiempo para ver al emperador RM sin ropa, desnudo, solo y abandonado.

Pero esa realidad inevitable no es excusa para que cada uno no tome responsabilidad de lo que le toca hacer para mejorar su futuro. Es mejor intentarlo y fracasar en el intento, que jamás intentarlo y nunca saber si hubieramos tenido éxito o fracaso. De nada sirve hecharle la culpa a un presidente lagarto, sino nos hacemos una seria auto-crítica.

Ricardo Martinelli (y Mireya Moscoso, y Martin Torrijos, y Ernesto Perez Balladares) son productos de esta sociedad, y no al revés.

mis huesos

Junio 18th, 2012

Que bien ha estado lo expuesto,solo falto recalcar,que no, el que se queja,grita mas incoherencia,es mas rufian,es asalariado de los opositores o manipulado por los magiabelicos,son los que tienen la razon,jajajajaja…Al menos ya sabemos que no somos Paname~os, no pensantes,ejejejeje,…..Los que hoy gritan de proteger la Democracia y la institucionalidad,son los que han faltado ha sus derechos de ser llamados Paname~os,sere claro los del partido PRD…Vivo,pienso y no me gusta nada de lo que veo,ya que esto es mas de lo mismo,hasta cuando…

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