La Bitácora-Martes 19 de junio de 2012
Él no lo entiende
Él no entiende de compromisos. Tampoco de acuerdos políticos. Actúa como capataz, patrón, latifundista, amo. Y todos los demás no somos más que siervos, empleados, dependientes, esclavos.
Cuando tu visión de gobernante es la de un amo no hay manera de entender la templanza, el compromiso, la oportunidad.
Si lo hace por otros es por simple gracia, dispensa, indulgencia o concesión nunca por convicción, razonamiento o lógica.
En esta manera de visualizar las relaciones humanas, el amo cree conocer el precio de todas las cosas. La razón que motiva la subordinación, la alabanza y la adulación.
Se satisface con ejercer el control social mediante estos mecanismos. Él no tiene que enarbolar la bandera como algunos diputados.
Es el dólar americano el que enseña para contener las conspiraciones, las traiciones y las sediciones. Y él muy bien sabe cómo ese dólar marea más que una bandera.
Decía que en el país había mucha plata para hacer todas las obras y que si no se hacían era porque se robaban la plata. Ahora ha salido en busca de los ahorros nacionales y los activos del Estado para decir que, sin la venta de estos, no puede proveer agua potable al país. ¿Pero quién ha dicho que en este país que se ahoga en agua hay escasez de agua?
Lo que hay es incapacidad, mala administración, derroche de inversiones que no resuelven las necesidades básicas de los ciudadanos y sin embargo, recorremos el mundo para decir que somos un ejemplo.
Claro que sí, un ejemplo de país donde llueve tanto y la gente tienen problemas de escasez de agua. Y no es que la culpa sea de él.
Lo que molesta es que, ahora pretenda decirnos que para proveer agua potable, debemos vender más de tres mil millones de dólares de activos nacionales.
Es allí donde su discurso se desarticula y a falta de razón, promueve la expedición de leyes que imponga su voluntad con los abanderados del dólar americano.
Y estos abanderados del dólar americano lo están no sólo en la Asamblea, sino también en la Corte, en los Ministerios, en las direcciones autónomas, en el Ministerio Público.
Y a decir verdad, no se salva ninguno de los que están allí, a pesar de que quieran dar su versión de pulcritud y honestidad.
Porque para salvaguardar el salario estés dispuesto a ser esclavo, te conviertes en un abanderado del dólar americano. Así de simple y sencillo.
