Huelgas de maestros
Si en nuestro país hay algún gremio que se especialice en ganar antipatías, ese es el de los maestros. Sus pasadas huelgas y las constantes amenazas de efectuar otras no pueden ser ya más irritantes. Todos los padres y abuelos de los 800,000 párvulos que se encuentran estudiando en la primaria de nuestras escuelas públicas tienen que estar preocupados al igual que la ciudadanía en general.
Dañar un sistema educativo en el ámbito de su niñez equivale a formar un país de ignorantes y la ignorancia es, precisamente, engendro de dictadores y tiranos.
Nadie puede negar que la Ministra de Educación, Lucy Molinar, ha desempeñado sus funciones con laudable eficacia, y la exhortamos a que se mantenga firme en su decisión de no pagarle a maestro alguno que tiempo no trabajado, conforme lo pretenden con inaceptable osadía.
Bien dice la Biblia que “Quien no quiere trabajar, tampoco coma”.
