La Bitácora_Miércoles 20 de junio de 2012
No le quedaba otra
La decisión presidencial de suspender las sesiones extraordinarias que debatían la venta de las acciones de las empresas del Estado fue oportuna.
Este movimiento por la defensa de la democracia de una u otra forma estaba acuerpada por todo el arco iris de organizaciones nacionales. Un día más y el país entero se hubiera prendido.
Hay dos decisiones dentro del comunicado oficial. Ni la ley sobre la venta de las acciones de las empresas estatales mixtas ni la Sala V va para algún lado. Es ahora en la mesa de concertación donde se decidirá la suerte de ambas.
Hace unas semanas atrás, mencioné como la propia Asamblea Nacional se debilitaba cada vez más por asumir esa actitud de pasar leyes sin debates.
La gran perdedora en realidad es la Asamblea Nacional.
Ahora el tema pasará a la Mesa de la Concertación Nacional, donde se discuten los temas nacionales de trascendencia o controversiales y que en realidad no es más que un órgano corporativista.
Creo que para el movimiento por la defensa de la Democracia se le abre una oportunidad de incluir en la agenda de discusión la ley del Fondo de Ahorro por Panamá (FAP).
Esa ley fue cortada por las manos de un sastre, que la acomodó para que este Gobierno pudiera meterle la mano al Fondo Fiduciario.
Los ahorros nacionales, en tiempos de bonanzas, se cuidan para poder disponer de ellos, en tiempos de crisis o estancamiento económico y para la inversión pública.
La reculada como decimos en buen panameño tiene una característica muy especial. Es que, de ahora en adelante, el pueblo afianza su percepción de que, sentar al gobierno para el diálogo, solo se logra saliendo masivamente a las calles.
Y creo que tienen razón. El Presidente no va a cambiar. No es la primera vez que le pasa esto. Siempre estará esperando la oportunidad de salirse con la suya. En lo único que se ha equivocado, es que ya le quedan dos años de gobierno.
Se adelantaron las elecciones y de ahora en adelante no podrá imponer sus decisiones a tambor batiente. Ayer escuché que inclusive le pedían la renuncia.
En medio de todo esto, sí considero necesario mencionar un hecho positivo. La Policía Nacional acató la Constitución y la Ley al permitir el acceso al Vicepresidente a la Asamblea Legislativa.
Ese hecho es significativo, porque nos demuestra que los estamentos de seguridad acatarán la Constitución y la Ley, por encima de cualquier atravesado que crea que en gobierno puede hacer lo que le venga en gana.
