Me resisto a tener miedo
En los últimos meses escuché a un ministro decir que no había problemas de inseguridad en el país, incluso hubo restricción para que los medios tuvieran acceso a las estadísticas de muertes provocadas por hechos delictivos.
Hace tan sólo unas semanas salió a las calles para encabezar sendos operativos contra los grupos organizados de delincuentes que son el terror de muchas comunidades donde vive gente buena que es tachada de mala sólo por vivir en un área donde se asesina a una o dos personas por día a cualquiera hora.
Me quede en “shock” cuando le pregunté en medio de un operativo antipandillas ¿porqué usaba un chaleco anti balas? Su respuesta fue: “Ellos lo que tiran no son rosas”.
En efecto, no son rosas, y lo confirmaron los residentes del “puente rojo” en San Miguelito. Dicen que ” Ya los asesinatos no se cometen en la madrugada teniendo como cómplices la oscuridad”. No, se cometen a plena luz del día, lo que ha obligado a que las personas salgan al “chinito” a comprar lo más rápido posible y a vivir entre rejas en su casa.
Yo me resisto a vivir secuestrada por la inseguridad. NO acepto que la vida se detenga sólo por el miedo a que una bala perdida acabe con una vida inocente en un restaurante, en el cine, en un centro comercial o estación de combustible.
Al contrario, exijo como ciudadana que se gestionen políticas de seguridad efectivas cuanto antes, para que se garantice la vida de todos los que luchan todos los días para construir este país.
Todos tenemos derecho de tener una mejor calidad de vida. A vivir sin miedo. Ese miedo que desgasta y enferma.
