La Bitácora-Martes 26 de junio de 2012
El hoyo negro financiero
Diseñar un presupuesto nacional ambicioso y no contar con los recursos económicos disponible es una soberana irresponsabilidad.
Iniciar proyectos de infraestructura e incrementar los gastos de operación, asumiendo que los ingresos vendrán luego que se aprueben algunas leyes o se vendan activos estratégicos importantes, es crasa negligencia, culpa torpe o imbecilidad manifiesta.
El Gobierno Nacional reconoce que tiene un hoyo financiero de 400 millones de dólares en el presupuesto de este año 2012. Palabras textuales del Ministro de Economía y Finanzas en entrevista otorgada al Diario La Estrella de Panamá.
Su intención fue recibir ingresos por la venta las acciones de Cable & Wireless, las tierras de la Zona Libre de Colón, las tierras revertidas de Amador, Farfán y Veracruz, las acciones de las empresas generadoras y distribuidoras de electricidad.
La Mesa de la Concertación Nacional, donde el Presidente de la República Ricardo Martinelli prometió enviar estos temas para la discusión, ha rechazado categóricamente la venta de los ahorros nacionales. Esto ha puesto al país en situación de alerta internacional frente a calificadores y banqueros internacionales.
De no encontrarse una solución, corresponderá al Gobierno Nacional hacer recortes sustanciales, aplazar en el tiempo, el pago de sus obligaciones con proveedores y/o contraer nuevos empréstitos violando o modificando los límites de la ley de responsabilidad fiscal.
El problema por esta incapacidad manifiesta se transforma de un problema de gobierno a un problema del país. Al tornarse en un problema del país, no le queda al Gobierno Nacional otro recurso que llamar a todos los factores de poder y buscar una solución que nos salve.
No somos Grecia ni España, pero siendo tercer mundo nuestra imagen y prestigio se desmorona ante tantos delirios de singularidad, con la cual le hemos vendido al mundo nuestra inmunidad a las crisis mundiales.
Y, más allá de la situación en las que nos han metido estos empresarios inescrupulosos jugando a seudo estadistas políticos, lo que han puesto en juego es la credibilidad económica del país.
Y no solo es culpa del Mandatario y el actual Ministro de Economía y Finanzas, sino también del ex ministro que salió y no le ha dado la cara al tema, ni se ha atrevido a ir a la mesa de la Concertación a explicar sus desaciertos presupuestarios.
El poder político se ejerce con responsabilidad, consciente que cada decisión afecta a tres millones y medio de panameños. Lamentablemente, el poder político en Panamá se ejerce como un reparto.
Lo promovió la oligarquía panameña y esa estructura la han continuado disfrutando y explotando todos los otros grupos no oligárquicos que han tenido la posibilidad de llegar al poder. Toda cambia para no cambiar.
