Basta Ya
“Paisano mío,
panameño,
Tú siempre respondes: “ sí”.
Pero no para luchar.
Que no para protestar
Cuando te ultrajan a ti”
“Tú siempre dices que sí”, poesía de Demetrio Herrera Sevillano que retrata al panameño conforme.
Esa situación ha cambiado, gracias a los medios, que cumplen la función para la cual fueron creados, de servir para la comunicación social.
Los medios se han convertido en el vehículo, para que el ciudadano común y corriente exponga su problema, cuando ha agotado las gestiones en las instancias creadas para tal fin, o cuando no sabe a dónde recurrir, cuando está cansado de no recibir respuestas o de tanta burocracia.
Cuántas injusticias, abusos, hubieran quedado sin solución, cuántas necesidades sin atender, de no haber sido por los medios. Todavía, pese a las denuncias públicas, siguen los abusos, pero ya no son del desconocimiento generalizado.
Cuántas personas estarían sin saber qué pasó con sus seres queridos, cuántas poblaciones olvidadas en las entrañas del país sin recibir soluciones a sus necesidades más inmediatas, que son muchas, de no haber sido por los medios.
Los medios son como las tribunas públicas para que los desvalidos, desprotegidos expongan sus situaciones.
Pero, hoy otra vez, la justicia, ciega y muda, se vuelve contra quienes tienen que salir a decir lo que otros callan o dejan de hacer. Quienes han informado y se han hecho eco de un clamor, serán sentados en el banquillo de los acusados en el Juzgado Décimo Séptimo. Eduardo Lim Yueng, Siria Miranda y Kelyneth Pérez, se hicieron eco de una queja de un ciudadano, quien denunció algo que es una práctica de vieja data en el país.
No son los únicos en este viacrucis.
Pero además, Castalia Pascual nos reveló algo que quizás muchos desconocíamos y es que el Ministerio Público llama a los periodistas a declarar como testigos en un proceso, cuando entrevistan a alguien, pese a que por ley siempre que se solicita se entregan las copias de las entrevistas. Entonces, pienso yo, que tendrían que llamar a toda la teleaudiencia.
Las intimidaciones y demandas son los primeros pasos para acallar las conciencias, luego seguirán otras acciones más funestas, por eso di “basta ya”.
