La Bitácora-Jueves 19 de julio de 2012
Culpar al banco por taras del sistema
El empeño por limpiar o vigilar los sistemas financieros y bancarios ha generado la creación de nuevos puestos de trabajo, legislación, formularios de cumplimiento, presiones a Estados, entrenamiento constante de personal, burocracia y pérdida de tiempo.
Todos estos procesos en las transacciones comerciales y financieras involucran burocracia y costos adicionales.
Los países desarrollados, agrupados en lo que se denomina OCDE, han presionado con sanciones, amenazas y chantaje a todos los países del mundo para que adecuen su legislación, establezcan comités de vigilancia y control gubernamental e inviertan extraordinarias sumas de dinero para controlar el flujo de dineros ilícitos como el lavado de activos del narcotráfico, el terrorismo internacional y algunos otros delitos específicos.
Inclusive han tratado de controlar las formas de constituir sociedades anónimas, prohibir la emisión de acciones al portador e interferir con las políticas fiscales de los países, exigiendo la firma de tratados de información fiscal y castigar a los países débiles o en desarrollo, por no adecuarse a los estándares por ellos denominados internacionales.
Pero, toda esta arquitectura diseñada por burócratas para crear burocracia, no ha tenido ningún éxito en disminuir los flujos financieros ilícitos ni incrementar las arcas de los tesoros nacionales significativamente.
Si la magnitud de los fondos del lavado de activos asciende a sumas de miles de millones de dólares, nadie a ciencia cierta, parece saber en qué entorno circulan éstos. Si en el Uruguay llueven billetes de a cien en el invierno o si Panamá, por ejemplo, es un país cubierto de billetes verdes disfrazados de bosques tropicales.
A ciencia cierta, más de veinticinco años de implementación de leyes y políticas no han incidido un ápice en el problema.
Pero, hay quienes creen que, desplazando la vigilancia y la investigación al sector privado, es la mejor forma de sanear el sistema.
Recientemente, uno de los bancos más grandes del mundo, HSBC, será víctima de una multa de mil millones de dólares por no contar con los procesos necesarios para impedir el uso del banco en el lavado de activos.
Mi pregunta es, ¿si no es acaso el lavado de activos, las excretas del propio sistema económico capitalista? No es consecuencia de un sistema de libre intercambio comercial, el que lo produce, cuando se levantan obstáculos a la oferta y la demanda.
El propio principio de intercambio comercial libre completa la transacción, permitiendo que el pago se realice fuera de las reglas éticas, porque en algún momento el dinero (valor de cambio) puede incorporarse por su valor simbólico de vuelta al sistema financiero.
Así como no hay carta que no llegue a su destino, tampoco habrá transacción que no se complete. La enfermedad no está en la sábana.
