La Bitácora –Viernes 20 de julio de 2012
Ha muerto la Torre Financiera
Ayer murió la Torre Financiera. Después de una grave enfermedad que la mantuvo en coma, terminó sus días en este país, cuando las autoridades decidieron desconectarla del respirador artificial.
El difunto, después de muchos días en cuidados intensivos, murió en realidad de inanición. Los tubos de alimentación, que lo mantenían en vida, les fueron desconectados mucho antes, cuando ya se habían fumigado siete millones de dólares en planos y diseños.
Se desconoce cuándo se celebrarán las honras fúnebres. A la fecha, ninguno de sus familiares ha reclamado sus restos para su sana sepultura. Su padre putativo ha desaparecido.
Luego de insistentes llamadas telefónicas por parte de los medios de comunicación, ha decidido no dar declaraciones.
Hoy los medios no han aparecido con las requeridas esquelas, que se acostumbran colocar cuando fallece uno de los insignes íconos de la sociedad del cambio.
La Torre Financiera no deja herederos. Su hermana la Ciudad Gubernamental, que se rumora pasará por similar suerte, aún se mantiene conectada a los tubos de alimentación y respiración artificial.
Algunos adversarios de la Torre Financiera consideran que es un crimen que ahora nadie salga a reclamar sus restos.
Proponen en cambio que sea enterrada en el mismo lugar, donde provocó la repulsa de la sociedad civil por destruir un edificio emblemático con vista al mar Pacífico.
“Creo que sería la única forma de redimirse ante el pueblo panameño”, manifestó una de las dirigentes.
Fuentes de entero crédito señalan que la Contralora, cuando empezó a revisar los haberes y pasivos del difunto, le entró un ataque de pánico y tuvo que ser recluida en el Hospital más cercano y actualmente se encuentra en observación.
Le corresponde presentarle al pueblo panameño un reporte final de lo que le ha costado al país el difunto y se estima, que no le queda otra, que recomendar que se asuman las deudas.
Ayer, también una autoridad pública señaló que el lugar donde enterrarán a la Torre Financiera, será subastado al mejor postor.
Los miembros del club del cambio, al cual pertenecía la Torre Financiera, se encuentran indignados por las declaraciones que han surgido en los medios de comunicación.
“No es apropiado hablar mal de los muertos. Paz a su tumba y que Dios decida y sea su juzgador”.
Un jardinero, que vende flores, ya le tiene el ojo puesto al terreno donde reposarán los restos de la Torre Financiera. Ayer en un cafetín, abordó a unos abogados para ver si le armaban el paquete y coronaba vendiéndoselo luego a unos desarrolladores.
Con la nueva ley de tierras, cree que podría lograr su cometido. Seguiremos informando.
