¡Masacre!, ¿sociedad violenta?
“Si todos en esa sala de cine hubiesen estado armados, eso no habría ocurrido”. Así se expresaron varios ciudadanos estadounidenses luego de la escena de violencia que de la ilusión visual en la pantalla grande, se trasladó a la realidad en el cine Century 16, en el estado de Colorado, durante la medianoche del viernes 20 de julio. Las víctimas fatales, 12, y el número de heridos, 58. Uno de ellos se mantiene en estado de coma, provocado por el disparo que recibió en la cabeza. Este es el joven de mayor gravedad cuyo futuro se torna oscuro, no solo por la inactividad de su conciencia, sino por los casi 2 millones de dólares que tendrán que cancelar sus familiares en virtud de no contar con un seguro privado.
El sospechoso de la masacre, James Holmer, un joven de 24 años, autodeclarado agnóstico, estudiante de un doctorado en Neoruociencia en la Universidad de Colorado, con 6 años analizando el funcionamiento de la mente, ingresó a la sala 9 del complejo de entretenimiento localizada en la ciudad conocida como Aurora, ubicada en el condado de Arapahoe del estado de Colorado. Asido de armamento de guerra, y cuando apenas transcurrían 900 segundos de la nueva versión cinematográfica de Batman, “el caballero de la noche asciende”, el sospechoso lanzó una o dos latas de un gas irritante y seguidamente abrió fuego indiscriminado contra la audiencia.
Ya antes, 13 años atrás, 20 de abril de 1999, en ese mismo estado, en la escuela secundaria de Columbine, separado por 35 kilómetros de Aurora, 15 estudiantes murieron cuando dos adolescentes que luego se suicidaron, dispararon contra sus compañeros. Pese a ello, no se registró ningún cambio en Colorado en torno a la normativa que rige la temática, de acuerdo a publicaciones del “The New York Times”. En ese mismo estado las personas pueden portar armas escondidas, como por ejemplo, en el campo de la Universidad de Colorado, en los autos, o en cualquier espacio público.
Mientras algunos osan rebuscar las motivaciones encriptadas en la mente del presunto asesino que le llevaron a escenificar la masacre, otros especulan e intentan extraer una explicación psicológica y sociológica sobre la conducta del chico. Incluso se habla, sin ninguna evidencia contundente, que probablemente Holmes tenía alguna atracción con el Guasón, uno de los villanos de la saga de “Batman”.
Lo cierto es que la sociedad de la nación más poderosa del mundo parece mostrarse tímida e incapaz de exigir a sus gobernantes revisar las legislaciones que permiten a sus ciudadanos la tenencia de armas. La Cámara de Representantes y el Senado, después de cada tragedia, se han limitado a guardar un minuto de silencio.
No estaremos acaso frente a una sociedad que promueve y hace culto a la violencia, donde sus principales protagonistas son políticos, gobernantes y empresarios? Un día después de la matanza, según datos publicados recientemente por la BBC de Londres, las solicitudes para verificación de antecedentes para la compra de armas se dispararon. Una semana antes, el número de solicitantes fue de 880, al día siguiente aumentaron a mil 216 y el sábado 21 de julio sumaban mil 243.
La segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos se ha constituido en la excusa para la tenencia de armas. ”El derecho del pueblo a tener y portar armas, no será infringido. Una milicia bien entrenada será necesaria para el mantenimiento de la seguridad en cada estado”, reza la citada enmienda.
Por varios meses Holmes recibió 90 paquetes de armas y municiones, que compró en un mercado de internet no reglamentado por la legislación estadounidense. Ello le permitió adquirir más de 6 mil balas. En su apartamento, la policía encontró 30 granadas de mano improvisadas y varios recipientes repletos de pólvora y gasolina.
Según la agencia internacional de noticias, “The Associated Press”, tacticalgear.com, es uno de los sitios en la red que surte a policías soldados y aficionados obsesivos de municiones. El 2 de julio, 18 días antes de la encarnizada violencia, James Holmes compró a través de la referida web, por 306 dólares, un chaleco de combate, portacargadores y una navaja. Además pagó una tarifa adicional para que el envío le llegara en dos días a su apartamento. Todas las compras fueron legales, aseguraron las autoridades.
Sorprende saber que el país que pregona libertad y democracia como garantía de justicia, protección y seguridad, no cuente con un sistema que detecte a individuos acumulando un arsenal de poder de fuego.
El domingo 27 de julio CNN en español intentó montar un debate sobre el uso de armas en Estados Unidos. Fue realmente sorprendente el cinismo demostrado por uno de los panelistas en su defensa por la venta de armas. Se trata de Larry Pratt, dueño de la poderosa corporación Propietarios de Armas de América.
Me pareció estar frente a una elocuente escena de lo que los juristas denominan apología del delito. Pratt, sin escrúpulo alguno, insinuó que si la policía no actuaba, o bien no se ajustaba a lo que determinaba la sociedad, los ciudadanos tenían el derecho a usar las armas incluso en contra de las propias autoridades. Pratt se mostró seguro que ni bajo la reelección de Barack Hussein Obama, ni en el caso de que el republicano, Mitt Romney, ganara las elecciones, surgirá una nueva legislación sobre la posesión de armas.
La seguridad de Pratt en lo expresado, además de su arrogancia, la sustentó en la pasividad con la que ambos políticos, en plena campaña y luego de lo ocurrido en Aurora, han confrontado el tema de las armas.
Si gobernantes y políticos no promueven la violencia en ese país, ¿por qué el expresidente demócrata James Carter, criticó duramente a la administración Obama por su política antiterrorista mediante un artículo publicado hace poco en el diario The New York Times? El expresidente señaló que los continuos ataques con aviones no tripulados (drones) y la política de asesinatos selectivos desde la cúpula del Gobierno, “son una prueba inquietante de hasta qué punto nuestra nación ha extendido la violación de los derechos humanos”.
En Estados Unidos es un hecho público que hace medio siglo los gobiernos han dispuesto de un programa de asesinatos selectivos.
Según publicaciones del medio alternativo Activis Post, desde que Obama asumió el poder, las ventas de armas han crecido extraordinariamente. Más de 10 millones fueron vendidas en el 2011 y este año continúa creciendo pese a la crisis económica.
El diario La Nación de Costa Rica reveló que unas 300 empresas en Estados Unidos se dedican a la fabricación de armas y municiones, cuyos ingresos combinados ascienden cada año a unos 6 mil millones de dólares. El diario tico cita a la firma de investigación Hoover’s, filial de Dun &, Bradstreet. La firma agrega que el negocio de las armas en Estados Unidos está muy concentrado donde el derecho a portar armas lo garantiza la Constitución. Esto contrasta con la realidad de los países europeos donde la normativa para que un civil obtenga un arma de fuego es restrictiva, agrega el medio tico.
Nuevamente la codicia priva sobre la propia existencia humana. En Estados Unidos, las matanzas, criminalidad, bandas juveniles, políticas de gobierno y magnates de la industria armamentista, parecen dirigir el lente hacia una sociedad violenta alimentada por la violencia.
