¿De quién es la culpa?
Muy atinada fue la iniciativa del Ministro de la Presidencia Roberto Henríquez, la de reunirse con diferentes sectores del periodismo panameño, con el fin de limar asperezas y de intentar un acercamiento con la prensa nacional.
Sólo habían pasado minutos de esta buena iniciativa del Ministro Henríquez cuando las dos figuras más importantes de los tres Órganos del Estado panameño, tiraban con los pies este esfuerzo.
El primero en salir fue el Presidente de la Asamblea Nacional, Sergio “Chello” Gálvez, quien de forma altisonante y hasta irreverente criticó a algunos periodistas que lo cuestionaban por realizar una feria libre dentro de la Asamblea Nacional de Diputados.
A pesar de la validez de la pregunta del comunicador, Gálvez prefirió responder con calificativos despectivos y hasta amedrentando al periodista. Los calificó de ‘intrigosos, poco serios y hasta le pidió que sean profesionales’. Al final con su actitud desafiante no respondió la pregunta, lo que ya se ha hecho costumbre.
Horas más tarde le tocó el turno al Presidente de la República, Ricardo Martinelli, quien criticó en un acto público en la provincia de Colón a los medios de comunicación, porque a su juicio, sólo publican lo malo que pasa en el país y no las obras positivas.
Pero el problema del Presidente es que nadie le ha dicho que es él precisamente quien propicia estos hechos, ayer por su comentario contra los medios, muy pocas personas se enteraron que estaba en Colón en el acto de colocación de la primera piedra para la construcción de la nueva Policlínica de Nuevo San Juan. Fue el mandatario quien dejó esa información rezagada.
De no haber hecho ese comentario hoy todos los medios se hubieran quedado con la noticia del acto de la primera piedra. Pero pareciera que es mucho más fácil responsabilizar a los demás.
Además, la responsabilidad de divulgar todo lo que hace el gobierno es de su equipo de relaciones públicas, al que se le destinan decenas de millones de dólares por año para hacer esta labor, pero al parecer no se realiza de la mejor manera. De ser así, entonces el problema no está en la prensa nacional, el problema es que no hay divulgación estatal.
Tan sólo en el 2011, el Ministerio de la Presidencia manejó 42 millones de dólares para publicidad y para este año la cifra ronda los 60 millones de dólares, si este dinero no es suficiente para decir todo lo bueno que hace el gobierno, entonces destínenlo a obras sociales donde tendrá un mejor provecho.
