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La Bitácora-Viernes 7 de Febrero de 2014

Febrero 7th, 2014 en Dr. Ebrahim Asvat por Dr. Ebrahim Asvat

Por qué la Primera Dama no puede ser postulada como candidata a Vicepresidente

No he encontrado datos dentro de la era republicana panameña en donde la esposa de un Presidente haya sido postulada para conformar parte de la terna o ahora dupla presidencial.

En la era dictatorial,  en un momento se encontraron dos ministros, a su vez primos y esa prohibición constitucional establecida en el artículo 197 que impide al Presidente nombrar a sus parientes cercados en cargos ministeriales y a su vez a miembros de un mismo gabinete con los mismos grados de parentesco,  fue acatada a cabalidad.

Hoy, muchos aduciendo una interpretación literal o un vacío constitucional con respecto a la esposa del Presidente, han llegado a una conclusión distinta.

Consideran  la postulación de la esposa del Presidente como candidata a la Vicepresidencia como constitucionalmente válida.

Debo admitir mi opinión contraria a tal conclusión.    Las constituciones establecen la forma cómo se ejercerá el poder público que emana del pueblo como bien lo señala el artículo 2.

Una constitución no es más que un descripción de la distribución del poder público, sus límites y facultades otorgadas a quien lo pueda ejercer y la temporalidad en el ejercicio de ese poder público.

Las constituciones también establecen los espacios de libertad concedidos a los ciudadanos y habitantes de un país frente a la arbitrariedad y los abusos.

Destaca los derechos de los ciudadanos frente al Estado y también sus obligaciones.   Una constitución es el plano arquitectónico de un Estado.   Allí está en su forma integral los valores sobre la cual se sustenta.

A los ojos de la integridad constitucional existen suficientes elementos para percatarse del claro intento de impedir la continuidad sucesiva del Presidente y el Vicepresidente de su cargo más allá del período estipulado de cinco años.

Además, el recelo constitucional a cualquier intento de prorrogar este mandato es tan minucioso que se lo impide a los familiares más cercanos del Presidente y el Vicepresidente tal y cual lo establecen los artículos 192 y 193 de la Constitución.

La restricción familiar inclusive es cruzada. Es decir,  en el sentido que ni los familiares del Presidente pueden aspirar a una Vicepresidencia en el gobierno sucesivo.

Y hay algo más.  El propio Presidente y Vicepresidente,  según el artículo 178,  no pueden ser elegidos para el mismo cargo en los dos períodos presidenciales siguientes.

Y hay algo más.   La restricción a la parentela se extiende al nombramiento de Ministros de Estado de conformidad con el artículo 197 y se prohíbe también entre Ministros entre sí.

El recelo constitucional es obviamente impedir la prolongación en el ejercicio del poder del Presidente y el Vicepresidente más allá del término fijado mediante interpuesta persona ligada por lazos familiares.

El artículo 193 de la Constitución,  alegan los de la interpretación literal,  no menciona a la esposa del Presidente.  La pregunta sería,  ¿si es porque el propósito constitucional es permitirlo o debemos enfocarnos en ese valor de temporalidad del poder preservado y conservado constitucionalmente para evitar las dinastías en el poder o el ejercicio continuo en términos sucesivos a través de interpuestas personas ligados por lazos  familiares?

Para mí,  la respuesta es muy clara.   Hay un valor constitucional por proteger y es crear suficientes limitantes para que esos dos cargos no caigan en manos de familiares del  Presidente y Vicepresidente.

Lo más cercano en el círculo íntimo del Presidente es su esposa.   Entre los dos crean las relaciones de consanguineidad y afinidad.   No hay suegros ni cuñados sin esposo (a).   No hay hijos sin esposo (a).   Por ende, no hay una excepción cuando de lazos familiares se refiere, que excluya a la esposa de la prohibición constitucional.

La evolución constitucional de esa prohibición tiene inclusive historia.  Según la Constitución de 1904 la parentela del Presidente no podía aspirar al mismo cargo público en las próximas elecciones.   Y sin bien no mencionaba a la esposa era porque no tenía el voto, ni los derechos ciudadanos.

Algo similar ocurre en la Constitución de 1941.   Luego de allí alguna falta de previsión de los redactores podrá haber sido la causa que no se  mencione  a la esposa en los artículos 192 y 193 de forma expresa.

Pero sería muy temerario llegar a la conclusión que esa ausencia permita su postulación cuando la integridad constitucional y sus valores establecen límites y prohibiciones a la dinastía familiar en el poder ejecutivo.

Por: Dr. Ebrahim Asvat

Author: Dr. Ebrahim Asvat

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