Día Mundial de la Libertad de Expresión
Hoy 3 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Libertad de Expresión, fecha en que la ONU aprovecha para recordar los principios fundamentales de la libertad de prensa, para defender los medios de comunicación de los atentados contra la independencia y rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el cumplimiento de su deber.
En este día, y a raíz de las declaraciones que de cuanto en cuanto ofrecen los representantes gubernamentales, en el sentido de que en Panamá se goza de plena libertad de expresión y de que aquí “cualquiera puede decir lo que le da la gana”, es oportuno recordar lo que establece el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».
Es innegable que en Panamá “cualquiera puede decir lo que le da la gana”. Pero de eso no se trata. Antes que nada, es bueno señalar que no se trata de “decir lo que se le venga en gana”. Se trata de poder disentir, opinar diferente de cómo quisieran los poderosos que se opinara, sin tener que sufrir consecuencias negativas por ello. Es lo que se llama el “derecho a no ser molestado a causa de las opiniones”.
En nuestro país, es cada vez más frecuente que a quienes opinen distinto de quienes detentan el poder, se les aparezcan de repente los auditores de la DGI o del Seguro Social, con la excusa de que “cualquiera puede ser auditado”.
Últimamente además han surgido una serie de pseudo comunicadores sociales, que disponen de espacios en canales y emisoras afines a los gobernantes, que se dedican a atacar de manera infame, a los periodistas que osen ejercer con independencia la profesión. Ese trata de gente de la peor ralea que cae, sin ninguna duda, en la categoría que Paco Rubiales cataloga como “periodistas sometidos o perros del poder”.
Ni que decir de la gansada que repiten los voceros gubernamentales, de que en Panamá ningún miembro del Gabinete ha presentado querella por calumnia e injuria en este Gobierno, como muestra de su tolerancia por la libertad de expresión y por las críticas del periodismo nacional. Si ningún miembro del Gabinete lo ha hecho, es porque el Código Penal se lo impide, gracias a las reformas que fueron introducidas, con mucho esfuerzo, en el Código Penal de 2008 y no por ningún tipo de consideración filosófica. Miren que aquí, para infortunio de nuestra incipiente democracia, suele surgir algún despistado diputado, a presentar anteproyectos de ley como el del vilipendio, o a proponer que se reactive la junta de censura.
Como lo expresó en su informe anual del año 2010 la Relatora para la Libertad de Expresión de la CIDH, en Panamá se ha dado un grave retroceso en materia de libertad de expresión. Quizá por eso, el presidente estadounidense Barack Obama, le recalcó al presidente Ricardo Martinelli en la Casa Blanca, la importancia que tienen para la democracia, la plena vigencia de los derechos humanos y la libertad de prensa.
