¿Se repite la historia en espiral?
Desde que tengo uso de razón, los arnulfistas, panameñistas o seguidores de lo que ellos mismos llaman “la doctrina del Dr. Arnulfo Arias Madrid” han establecido que una de las frases de su líder histórico es la conocida “La historia se repite en espiral”. Desconozco si sea cierto que el Ex presidente Arias alguna vez pronunció la frase, pero debo suponer que fue así. Lo cierto es que los acontecimientos políticos de la última semana, sustentan que la frase tiene además algo de cierto. Personalmente prefiero la frase de Charles Darwin, cuando afirmó que “La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia” o mejor aún, la del ensayista, novelista y poeta libanés Khalil Gibran, “La historia no se repite si no es en la mente de quien no la conoce”.
Hace algo más de 20 años, el 19 de abril de 1991, se rompió la Alianza de Oposición (ADO Civilista) conformada por los partidos Demócrata Cristiano, Molirena, Liberal Auténtico y las fuerzas panameñistas que fueron a las elecciones de 1989 sin partido porque les había sido despojado por los militares, con la complicidad de algunos de su más conspicuos miembros.
En aquella ocasión, curiosamente, la ruptura fue precedida por una inscripción masiva para la refundación del partido que fue llamado entonces Arnulfista, en un fin de semana, proceso encabezado por el presidente de la República Guillermo Endara Galimany.
Por curiosidad, también el argumento que se utilizó fue la pérdida de confianza en los aliados, aduciendo las supuestas escuchas a la primera dama, desde una oficina en Quarry Heights que tenía la Policía Nacional. Ahora se dijo oficialmente que la causa es que el Vicepresidente tenía cuatro sombreros y no ejercía el cargo de canciller a tiempo completo.
En aquella ocasión, el Presidente tampoco fue capaz de encarar al Vicepresidente, sino que usó como intermediario al Ministro de la Presidencia. Algo parecido a lo que sucedió la semana pasada, cuando el Presidente le avisó a su Vicepresidente que le solicitaba la renuncia a través de internet.
Hay sin embargo, diferencias fundamentales entre la ruptura de 1991 y la del 2011. En aquella ocasión, la ADO Civilista se conformó para derrotar a los candidatos de la dictadura, se fraguó desde diciembre de 1988 y fue negociada. Se le reconoció al Dr. Ricardo Arias Calderón, candidato natural para la presidencia de la República, su desprendimiento y sacrificio, al declinar las legítimas aspiraciones para permitir la unidad opositora. El PDC entonces tuvo el manejo de cinco ministerios, el fundamental de Gobierno y Justicia para lograr el propósito de desmilitarizar al país, y los sociales de Salud, Educación, Obras Públicas y Vivienda. La bancada legislativa del PDC tenía entonces 28 legisladores y pasó, luego de la ruptura a hacer lo que llamaron una “oposición responsable”.
En esta ocasión la alianza entre Martinelli y Varela se fraguó a los trompicones e insultos. Durante el inicio de la campaña se dijeron de todo. El propio Martinelli negó que se fuera a constituir ninguna alianza: “Cuántas veces tendré que repetir que no va a haber alianza” manifestó el entonces candidato Ricardo Martinelli. Un acto en la Embajada de Estados Unidos, para ver la juramentación de Barack Obama como presidente de la unión americana el 20 de enero de 2009, sirvió de marco para gestar la alianza entre quienes llegaron con una mayoría impresionante de votos al solio de Manuel Amador Guerrero.
Ahora el Panameñismo ha resultado el expulsado del gobierno y ha vivido lo que le hizo vivir al PDC hace 20 años, pero hoy, las encuestas de opinión revelan que la acción del presidente Martinelli de destituir a su Canciller, le han causado un tremendo desgaste y por primera vez desde que inició su gestión, el nivel de aceptación es menor que el nivel de desaprobación.
El empecinamiento en aprobar a tambor batiente por vía legislativa una norma del Código Electoral que pretende introducir la necesidad de que el candidato a presidente tenga que obtener más de la mitad de los votos válidos, o de lo contrario tendría que participar en un balotaje o segunda vuelta, parecen haber minado también buena parte de la popularidad del presidente Martinelli. El imaginario colectivo identifica esa, como una de las principales cusas de la ruptura de la alianza. El 79.5% de los encuestados, según revela el reciente estudio de Dichter & Neira, está en desacuerdo con la segunda vuelta electoral.
Hay temas sin respuesta, que parecen también haber afectado la continuidad en el pacto político entre Varela y Martinelli. La extraña adjudicación a título gratuito de más de una hectárea de terreno en la esquina de entrada del exclusivo sector de Punta Paitilla, aprovechando la permisiva legislación que creó la ANATI sin control previo de la Contraloría General de la República, y que no ha causado la destitución de ninguno de los funcionarios involucrados, genera muchas dudas. La mayoría de la población opina, según la encuesta de Dichter & Neira, que el presidente sabía lo que se estaba haciendo con el terreno de Paitilla y que además hay intereses ocultos, como lo denunciara el vicepresidente Varela.
La credibilidad del Mandatario parece gravemente afectada por los acontecimientos de la semana pasada, y es de esperarse algún tipo de rectificación. Sus asesores políticos deben estar sorprendidos. No es para menos, ahora que se han hecho con el control de varios medios de comunicación y que las obras que construye la administración comienzan a verse, es cuando la popularidad del Mandatario está más baja. Algo deben estar haciendo mal, sin duda alguna. Yo opino lo mismo que escribí hace 13 años, cuando el presidente Ernesto Pérez Balladares intentaba la reforma constitucional para poder aspirar a reelegirse en el cargo: “puede ser que al panameño le guste jugar vivo, pero lo que sí es seguro es que no le gusta que le jueguen vivo”. Punto final.
